miércoles, 23 de septiembre de 2015

CINE MUDO


La era del cine mudo duró aproximadamente tres décadas, comenzando en la de 1890 y culminando a finales de la de 1920. Durante este tiempo, las películas mudas fueron evolucionando y pasaron de ser una novedad en ciernes a convertirse en uno de los pilares fundamentales del arte y el entretenimiento.
Orígenes
Durante la década de 1890, con la patente del kinetógrafo y el kinetoscopio (1891) de Thomas Edison y W.K.L. Dickson en los Estados Unidos y del cinematógrafo (1895) de los hermanos Lumière en Francia, se produjeron avances pioneros en el mundo de las "imágenes en movimiento". Con el cambio de siglo, películas de menos de un minuto de duración fueron exhibidas en las ferias más importantes, tanto en Estados Unidos como en el extranjero. Poco después, los espectadores comenzaron a acudir en gran número a unas salas de proyección llamadas "Nickelodeons", locales de una sola planta donde se podían ver cortometrajes (aproximadamente de 10 minutos de duración) por cinco centavos (un “nickel”), a menudo sobre pantallas improvisadas. Conforme fue aumentando su popularidad, se fueron construyendo teatros más lujosos en los que las proyecciones se acompañaban con música de piano en vivo.
Los buenos tiempos del cine mudo
A finales de la década de 1910, los cineastas cosechaban los beneficios artísticos y de taquilla fruto de los primeros años de innovación y experimentación. Directores como D.W. Griffith en Estados Unidos, F.W. Murnau en Alemania o Sergei Eisenstein en Rusia fueron desarrollando y perfeccionando técnicas de cine que se convertirían en habituales del oficio. Por otra parte, de entre las figuras de la pantalla del cine mudo comenzó a surgir una primera generación de estrellas de Hollywood.
Géneros
Los rollos de cine mudo más antiguos son de naturaleza documental, como la breve toma de la salida de los trabajadores de la fábrica de los hermanos Lumière en Francia. Pero en la década de 1910, surgen diversos géneros, entre los que encontraban la comedia, el drama, el romance o el terror. El drama histórico de D. W. Griffith, "Birth of a Nation" ("Surgimiento de una nación") de 1915, con su elaborada espectacularidad y su enorme reparto, es sólo uno de los muchos momentos memorables de la historia de los primeros tiempos del cine.
Primeras actrices
Las aspirantes a estrella del cine mudo solían aparecer, o bien como vírgenes, o bien como vampiresas. A Mary Pickford y a Lillian Gish se les daba con frecuencia papeles del primer tipo, mientras que "flappers" (término acuñado en la década de 1920 para definir a un nuevo tipo de mujer) como Clara Bow, Theda Bara o Louiser Brooks, junto con Greta Garbo, Marlene Dietrich y Jean Harlow solían encarnar a mujeres del segundo tipo.
Primeros actores
Douglas Fairbanks Jr., Gilbert Roland y Rodolfo Valentino eran algunos de los galanes masculinos de la época del cine mudo, mientras que Charles Chaplin, Buster Keaton y Harold Lloyd se ganaron a los espectadores con sus comedias bufas. Lon Chaney, que se hizo famoso por su interpretación en "Phantom of the Opera" ("El Fantasma de la Ópera"), fue la primera estrella del cine de terror estadounidense.
El declive del cine mudo
A finales de la década de 1920, los cineastas habían dado con un método fiable para la grabación sincronizada del sonido y las imágenes. Aunque durante esta década comenzaron a aparecer obras cortas con sonido, el primer largometraje sonoro fue "The Jazz Singer" ("El cantante de jazz"), de 1927. La transición del silencio al sonido fue difícil para la mayoría de las estrellas del cine mudo. En su interpretación de Norma Desmond en "Sunset Boulevard" (1950), Gloria Swanson, que fue actriz de cine mudo, capturó la amargura y tristeza que ella y otras estrellas experimentaron cuando emergió el cine sonoro; en una famosa escena, Norma replica: "No necesitábamos las voces. Teníamos los rostros". Charlie Chaplin también se aferró al viejo medio, creando varias películas mudas durante la década de 1930, una época ya dominada por las películas habladas.
El cine mudo en la actualidad
Desde la década de 1990, tanto en Estados Unidos como en el extranjero, ha ido en aumento el interés por la preservación de las cintas de cine mudo, la restauración de teatros y la organización de festivales. En algunos teatros se ha comenzado a intercalar este tipo de películas de forma ocasional entre sus ofertas habituales. El Silent Movie Theatre de Los Ángeles, en California, es un buen ejemplo de ello; de hecho, desde su creación en 1942 como sala de cine nostálgica, hasta el año 2006, fecha en que cambió de propietario, el cine mudo había sido la única oferta de su menú. La Silent Film Society (Sociedad para el Cine Mudo) de Chicago, fundada en 1998, se ha ocupado de garantizar que aún puedan verse películas mudas en tres teatros “art déco” de Chicago: The Arcada, The Pickwick y The Portage. No obstante, hoy en día el cine mudo sigue llevando en general una existencia marginal. Aunque las películas más famosas del cine mudo se pueden ver de madrugada o por la mañana temprano en algunos canales de cable, como American Movie Classics (AMC) o Turner Classic Movies (TCM), se pueden comprar por Internet o pedir prestadas en bibliotecas importantes, la mayoría de las visualizaciones y debates sobre este tipo de cine hoy en día se producen dentro de entornos académicos, en escuelas que ofrecen estudios de grado en guión, dirección y producción.

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